No solo se trata del órgano más grande que tenemos (mide más de 2 metros cuadrados), la piel es al mismo tiempo protección y belleza, y a medida que pasan los años sus características se van modificando lo cual implica que los cuidados que le debemos dar deben cambiar para combatir los daños externos e internos más comunes.

Colágeno y elastina: ¡No los pierdas!

Ambas son proteínas es estructurales que nuestro organismo es capaz de producir de forma natural y que ayudan a mantener saludable a huesos, tendones, cartílagos y distintos órganos, entre ellos, la piel.
Con los años ambas proteínas comienzan a disminuir su presencia ya que el organismo las deja de producir en la misma cantidad al tiempo que comienzan a degradarse, de forma general esto puede provocar dolor en articulaciones y problemas en la piel como:

  • Falta de humectación (piel reseca).
  • Flacidez (la piel comienza a colgarse en zonas como la cara).
  • Arrugas y líneas de expresión.
  • Manchas ocasionadas por el sol.
  • Adelgazamiento de la epidermis.

Además de afectar tu apariencia, estos cambios negativos pueden dejarte vulnerable a sufrir irritación e inflamación de forma más frecuente.

¿Qué estás haciendo mal?
Si tienes algunos de estos hábitos, es seguro que en gran parte sean los responsables de acelerar el envejecimiento de la piel:

  • Exponerte al sol sin usar bloqueador
  • Comer muchos alimentos salados
  • No dormir mínimo 8 horas.
  • Excederte con la comida chatarra.
  • No soltar el cigarro en todo el día.
  • Usar demasiado picante en los alimentos.
  • No terminar nunca una dieta.
  • Estrés constante.
  • Ingerir alimentos grasosos.

La pérdida del colágeno y elastina puede iniciar desde los 20 años y su disminución llega a ser de un 1.5% al año, a los 45 años este proceso se acelera y los síntomas se vuelven más notables. Combatir estos daños se logra llevando una vida saludable, recuerda que para un cambio positivo es importante que éste inicie desde el interior.

 

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