El frío le hace más daño al pelo de lo que podrías imaginar. Puede deshidratarlo, provocando resequedad, además se vuelve quebradizo y lleno de frizz. Además, la  humedad de las épocas frías lo opacan y le quitan brillo y volumen, ocasionando que se caiga con más facilidad, todo un horror.

Para que tu pelo no sufra esta temporada, te recomiendo:

-Usa un producto para hidratarlo todos los días, puede ser una mascarilla, un aceite o un shampoo extra hidratante. Es básico que uses un shampoo sin sulfatos, que no remueven la grasa natural del pelo.

-Acondiciónalo diariamente. Aplícate un acondicionador y déjalo actuar durante un par de minutos sin enjuagar.

-Si es posible y tu tipo de pelo lo permite, no lo laves todos los días, hazlo cada tercer día. Utiliza shampoo en seco para que te sientas más cómoda.

Acondiciona a profundidad una vez por semana. Usa una mascarilla hidratante o tratamiento después del acondicionador para agregar a tu pelo hidratación profunda además de otros beneficios de reparación para mejorar textura, elasticidad y brillo.

-Si tu pelo es seco, incluye en tu alimentación frutas secas, almendras y nueces, que tienen importantes nutrientes.

-No salgas de casa con el pelo mojado o húmedo. Si hace mucho frío, puede verse aún más afectado y si el clima es extremo puede congelarse, ¡aunque no lo creas!

-Si el frío es muy severo, usa un gorro para protegerlo, pero, ojo, no lo uses muy apretado y quítatelo de vez en cuando.

-No abuses de la plancha ni de la secadora. Esta recomendación es para todo el año, pero especialmente, para la época invernal. Y si lo haces no olvides usar un protector de calor para protegerlo.

-Evita llevarlo suelto cuando llueva o haya mucho viento porque se puede debilitar y se enreda. Una gran opción de peinado es llevar una trenza suelta.

-No lo laves con agua muy caliente ya que lo reseca mucho al igual que lo hace con tu piel.