Cuando al organismo le falta su buena dosis de minerales y vitaminas antioxidantes, disminuye sus defensas y por eso nos enfermamos con más facilidad. Lo mismo sucede cuando consumimos azúcar en exceso, las células se estresan y oxidan más rápido, causando daños visibles en todo el cuerpo. Estos síntomas se pueden ver en la rigidez en las articulaciones, la poca resistencia al ejercicio, pelo o uñas quebradizas y arrugas tempranas o manchas en la piel.

Uno de los nuevos – y comprobados- suplementos con acción antioxidante es el ajo negro. Es un ajo madurado y fermentado por más de 4 semanas a altas temperaturas y con mucha humedad para aumentar sus propiedades curativas. Lo mejor de todo es que este proceso ¡neutraliza su olor! así que no te preocupes por tu aliento o sudor después de tomarlo.

Gracias a su alta concentración de polifenoles y flavonoides, lo ideal es que lo tomes antes de que empiece el invierno ya que aumenta las defensas así podrás prevenir resfriados o contagios. Existen diferentes presentaciones, lo puedes encontrar de forma natural o en cápsulas. Cómpralo en tiendas naturistas o de suplementos naturales.

BENEFICIOS DEL AJO NEGRO 

  • Protege al hígado y lo ayuda a regenerarse para evitar problemas a futuro
  • Fortalece al sistema inmune para protegerte de virus y bacterias
  • Retrasa los signos de envejecimiento
  • Hace que la piel y el pelo se vean más sanos
  • Ayuda a prevenir complicaciones en temas de diabetes e hipertensión arterial
  • Mejora la circulación de la sangre (pregunta a tu médico antes de consumirlo si es que tomas medicamentos anticoagulantes).
  • Controla el colesterol “malo” en la sangre
  • Combate el estrés celular

Y lo mejor de todo es que se trata de un producto procesado naturalmente sin químicos ni conservadores, estoy segura de que se convertirá en el nuevo remedio natural.

Te recomiendo tomar 2 dientes de ajo negro al día o 2 cápsulas de 500 mg cada una en ayunas. Para que veas resultados, lo ideal es hacerlo por tres meses seguidos y después descansar los siguientes tres meses. ¿Estás embarazada o en lactancia? Es mejor que lo consultes antes con tu médico.

¿Te atreves a probarlo?