Si eres fan de Queen B, seguramente ya viste su documental Homecoming en Netflix. Una historia en la que habla de todo lo que hubo detrás de su show en el Coachella de hace un año.

Para la cantante no fue nada fácil, pues tuvo que hacerlo después de haber tenido a sus mellizos, y ella misma aseguró que estaba a punto de llegar a los 100 kilos cuando nacieron. Beyoncé siempre se ha caracterizado por tener unas piernas de impacto y conseguirlas definitivamente no es un trabajo fácil. Esto es resultado de su trabajo duro, horas de bailar, estar en el gym y claro, cuidar su alimentación.

Queen B reveló que la forma más eficaz para conseguirlo fue mediante una dieta en la que tuvo que decir adiós por completo a todo tipo de carbohidrato, pescado o carne. Además, los lácteos y cualquier tipo de azúcar tampoco estaban incluidos. Ella misma aceptó que siempre se moría de hambre y que el único motivo que la terminó de convencer fue que pensó jamás recuperar su figura después del embarazo.

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Ella lo llama un tipo de dieta vegana en la que los únicos alimentos que podía consumir moderadamente eran: frutas, verduras, granos, leguminosas, nueces y semillas.

El resultado de todo este trabajo fue algo muy complicado para ella no fue solo una transformación física. «Tuve que transformar mi cuerpo en todo sentido. Desde mi físico hasta mis pensamientos», afirma en el documental. La mamá de tres, asegura que durante muchos de los ensayos no lograba concentrarse al 100% ya que su mente sólo quería estar con sus hijos, y al mismo tiempo se sentía mal por no poder ensayar tanto como antes.