*


Etiqueta en el salón de belleza

Por Beauty Team
noviembre 20, 2017

Lo que debes saber para una buena experiencia

Por más inocente que parezca, el salón de belleza es un lugar en donde suceden miles de cosas a la vez. Entre servicios, atenciones y variedad de personas que están a tu disposición, tienes que aprender a tener buena comunicación, lidiar con personas distintas a ti y saber manejar tus finanzas.

Aquí las reglas de etiquetas que harán que tu día en el salón sea libre de estrés:

No quieres platicar

Puede que te encante platicarle a tu manicurista o peinadora tus problemas (para muchas es terapéutico), ¿pero qué pasa cuando no quieres hablar?, el salón para muchas es un momento para relajarse y estar en silencio.

Lo que no habías pensado es que lo más seguro es que él o ella tampoco quieren platicar. El staff en salones de belleza trata con gente desde las 9:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche y también se hartan, aunque no parezca. Muchas veces, están siendo atentos porque es parte de su trabajo. Claro que existe la manicurista platicadora que quiere que continúes con la parte 2 de lo que le que contaste las semana pasada, pero eso es otro tema.

Solución: Lo único que tienes que hacer es ser directa (algo que nos cuesta trabajo) pero muy cortés al mismo tiempo. Dile claramente que hoy tienes ganas de leer, relajarte y estar en silencio porque estás cansada.

Quieres cambiar de estilista

Muchas mujeres sienten que el cambiar de estilista es como serle infiel a sus esposos. Querer probar con alguien más que te corte el pelo o que te haga el color, no es ningún pecado.

Solución: Tu dinero y tiempo valen. Es más importante que tú estés contenta con los resultados a que salgas de mal humor porque no te gusta cómo quedaste. Muchas veces el estilista puede que no haya hecho lo que tú querías por falta de comunicación. Pero si ya llevas 4 veces seguidas y no te gusta, ¡es momento de cambiar!

El estilista es insoportable

El “divismo” es algo muy común. Muchos estilistas creen que son verdaderos artistas y que tú no tienes ni voz ni voto. Se comportan como si todas tus ideas estuvieran mal y no supieras nada de moda y tendencias. ¡Es hasta devaluante! Claro que puedes escuchar una opinión y abrirte a una nueva idea. Pero a veces no queremos probar esa nueva sugerencia.

Solución: Párate y vete. Suena rudo, pero a veces es necesario mandar el mensaje al salón y al estilista de que eres una clienta no dispuesta a recibir trato abusivo. Es tu dinero, tu tiempo y no tienes porqué tolerar que nadie de hable de manera condescendiente ni de manera indirecta se burle de lo que a ti te gusta.

Odiaste el peinado

Acabas de verte en el espejo, dices gracias y estás pensando que llegando a tu casa le vas a meter mano para componer las desgracias. Incluso te quieres bañar. Da miedo decirlo porque hay mucha peinadora que no tolera que le digas que algo le quedó mal o que no te gustó o piensas que es hipersensible y la vas a matar de dolor.

Solución: Recuerda que tu eres la clienta. A fin de cuentas, el salón quiere que tú estés contenta para que regreses. Tan fácil cómo “No me gustan las ondas tan marcadas, ¿me las puedes hacer más naturales?”. Hazle saber lo que no te gusta. Sin comunicación difícilmente lograrás obtener lo que quieres.

Sé amable

Cuantas veces no has estado en salones en donde  llegan clientas insoportables que gritan y tratan al staff mal. Eso habla de inseguridad y prepotencia. Si tú estás en esos días en que te sientes irritada y no estás teniendo paciencia porque no te están atendiendo lo suficientemente rápido, respira.

Solución: Piensa que son personas que al igual que tú, tienen problemas, cosas que las estresan y están haciendo su trabajo para ganarse la vida, (como todos). Compasión y tolerancia es la mejor política a la hora de interactuar con el mundo y en el salón también aplica.

Quieren que compres los 5 productos que usaron para peinarte

Y te da pena decir que no quieres llevarte la ampolleta, el shampoo, la mascarilla, el spray y el gel. Los salones de belleza ganan dinero de estos productos, es una de las grandes fuentes de ingreso. No hay nada de malo en eso, parte de su trabajo es tratar de vender el producto.

Solución: La persona no va a pensar nada malo de ti porque está totalmente acostumbrada a que les digan no. Una buena salida es decir: “En este momento tengo muchos productos en mi casa que quiero acabar de usar. Después consideraré si compro esto, pero gracias de todos modos”. Pones fin a la conversación y cierras las puertas a la insistencia.

Te da pena preguntar las tarifas

Muchos salones no ponen los precios en un lugar visible. Es muy común que por no preguntar, te pasen una cuenta que en lugar de que salgas del salón de buenas, salgas con el sentimiento de que te va a dar un infarto.

Solución: Si es la primera vez que vas, pregunta antes cuánto  cuesta el servicio que te interesa. Un gran tip es hablar antes por teléfono y preguntar sus tarifas. Esto hará que te sientas cómoda de saber si realmente quieres pagarlo.

Quieres probar con otro estilista del mismo salón

Este es de los sentimientos más angustiantes porque te da pena, quizá le tienes cariño y no quieres lastimar los sentimientos de la persona que te corta el pelo. Pero has notado que el que corta a dos sillas de ti, lo está haciendo increíble y ¡quieres probar!
Solución: No te hagas la que no lo viste ni lo dejes de saludar. Al contrario, di hola y coméntale que vas a probar con otra persona. Sí, se siente horrible, pero no puedes sacrificar las ganas de probar algo nuevo que igual y se te ve increíble por hacer sentir mal a otro. Y por cierto, no se te ocurra hablar mal de tu estilista anterior con el nuevo.

Propinas

Se supone que esto lo debemos de saber de entrada, pero ¿cómo? Si nadie nos lo ha dicho. La propina es algo que debes de dar porque las personas que trabajan en los salones ganan sueldos base y de lo que realmente generan su ingreso es de las propinas.

Solución: La próxima vez que vayas al salón, da entre 10 y 15% a la persona que te cortó el pelo. Sí te sientes cómoda dando más porque te encantó el servicio, ¡hazlo! 

¿Le das propina a la que te lavó el pelo?

Es otra incógnita de las visitas al salón. No sabes si darle a la que te dio la bata o te lavó el pelo. La respuesta es sí, son personas que trabajan por sueldo base y su ganancia viene de las propinas.  Aunque sea sencillo lo que hacen, es un servicio.

Solución: 5% de lo que te va a costar el corte o tinte es un buen porcentaje. Piensa que cuando te hacen tinte (que siempre cuesta más que un corte) te lo lavan varias veces y es más trabajo.

Cuando tu estilista es el dueño del salón

Esta es una duda muy frecuente.

Solución: En este caso no es necesario que le des propina porque su fuente de ingreso no es ésta sino los ingresos que su salón genera.

Regalos

Esto no es algo obligatorio. Pero si tienes una relación cercana con tu manicurista, colorista y estilista, aplica perfectamente llevarles un detalle en navidad que te lo agradecerán.

 
herramientas
También te interesa

Winter looks de Pinterest

Un tablero creado especialmente para darte ideas este invierno

Las 100 ideas de Pinterest para probar en 2018

¡No te las pierdas!

Deja un comentario